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El discurso de Hernán en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires

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Este es mi discurso que se emitió en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Cómo escribí mis libros: "Las musas me visitan de madrugada" Siempre existen motivos suficientes para solidarizarse con el prójimo. No hay resquicio para la excusa, condición y /o circunstancias que impidan ayudar al necesitado. 

Por ello, decidí involucrarme en el fantástico mundo de la literatura. 

Se presentaban varios obstáculos para lograr el cometido. ¿Cómo escribiría y con quien lo realizaría?

Solo contaba con una tabla alfanumérica y ningún asistente. Llamé al viejo esa noche impulsado por mi ex-mujer, y al otro día comencé la ciclópea tarea de escribir un libro en esas condiciones extremas.

A los pocos días se sumó al trabajo la enfermera Adriana Quintana, mi gran amiga. La querida Adriana, aceleró el ritmo de la escritura, por su conocimiento de la tabla.

El principio fue fluido pero el resto del libro era una incógnita a develar. Esa noche caí rendido en la cama, había exigido a mi enfermo cuerpo una presión extra.

Sorpresivamente, desperté exaltado a la madrugada por las veneradas musas, que golpeaban desesperadas mi cabeza en busca de que tomara nota. Pobres ilusas, desconocedoras de mi dispacidad, insistían con su propósito. Debía pronto memorizar las palabras, oraciones y frases enteras, para al día siguiente volcarlas al papel.

¿Por qué omitir el preciado regalo brindado por inspiradoras griegas mitológicas?

Ideé un sistema de memorización que recién al otro día corroboraría sus efectos positivos. Esperé ansioso el arribo de papá, dispuesto a escribir por horas. 

Las palabras brotaban a borbotones de mi mente, con solo recordar la primera palabra de la oración, como si oficiaran de disparador. Así ocurrió a lo largo de ocho divertidos aunque trabajosos meses hasta la terminación de mi opera prima.

Concluida la escritura, vendría la etapa de corrección junto a la profesora Jazmín Crljen para dar paso al tipeo en la computadora a cargo de Silvia Osiglio.

Mi psicóloga María Luz Gómez, ofició de enlace con la editorial "Del Zorzal " quién editaría el libro, previa aceptación del contenido.

De ahora en más, solo restaba esperar la impresión.

Grata fue la sorpresa aquella mañana de agosto, cuando arribó el editor con las cajas de libros. Desconocía la portada y el encuadre, del que tiempo después se transformaría en un manual de consulta de médicos, enfermeros y pacientes.

Vaya emoción al descubrir en la tapa la foto de mi perra Caty con su elegante estampa, propia de un bretón de pura cepa.

Los primeros 300 ejemplares se vendieron rápidamente, no obstante, la meta trazada como principio inicial, aun no estaba cumplida. Los verdaderos destinatarios, los enfermos y familiares, no tenían acceso al libro.

Gracias a la intermediación de Norma Leonhart logré contactarme con el presidente de la Asociación Ela Argentina, el señor Darío Ryba. Con ellos, pude lograr el ansiado cometido, que el libro llegue al necesitado.

Tejí un puente comunicacional directamente con el enfermo de Ela y nuevas ediciones fueron suficientes para cubrir las expectativas de los lectores.

La necesidad de concientizar e informar la experiencia personal sin intermediarios, es de gran ayuda ante el desconcierto que provoca el diagnóstico.

Creo ha sido una herramienta fundamental para muchos enfermos y "sanos", por lo menos así lo manifiestan. El texto no fija un horizonte estrictamente físico, explora otros aspectos poco abordados o explotados. El costado intimista, la visión del otro, el entorno familiar y espiritual, también están presentes.

Meses después de la publicación, la Asociación facilitaría un elemento fundamental, un soporte técnico para escribir por sí solo. 

El Irisbond permitió la escritura de dos nuevos libros: "Similitudes y Antinomias” y “El final de una era”, esta vez desde la ficción, pero en la misma búsqueda, la visibilización de la Ela.

Traté de brindar un mensaje pro-positivo y esperanzador, más allá de las circunstancias adversas a que la Ela nos somete.

Ser feliz es posible, aún con Ela.

Gracias.

Hernán Aldo Castro

 

Agradezco infinitamente a la Diputada Carolina Estebarena, a la Diputada Claudia Caiciano, a Pablo Aquino en representación de la Asociación Ela Argentina, a Copidis, a mis padres, mis seres queridos todos y a los que asistieron acompañándome el día 6 de Agosto de 2018.