En el encuentro de familiares reflexionamos sobre la importancia de detenernos antes de reaccionar.
Muchas veces, cuando atravesamos momentos difíciles, el cansancio, la angustia o la preocupación pueden llevarnos a responder desde el impulso. Pero también aprendimos que hacer una pausa, respirar y pensar antes de actuar puede ayudarnos a cuidar mejor nuestros vínculos y a cuidarnos a nosotros mismos.
“Hay que pensar antes de reaccionar, porque después me siento mal y me arrepiento.”
Una frase que nos invita a mirar con más paciencia lo que sentimos, a reconocer nuestras emociones y a buscar formas más amorosas de comunicarnos.
Desde la Asociación ELA Argentina seguimos generando espacios de escucha y acompañamiento para familiares, porque quienes cuidan también necesitan ser cuidados.
